La carta es la herramienta de venta más importante de un restaurante: cada cliente la lee, y la forma en que está organizada influye en lo que pide y en lo que gasta. Saber cómo hacer la carta de un restaurante no es solo cuestión de estética; es estructura, precios y cumplimiento legal. Si quieres el diseño resuelto, descarga nuestras plantillas de menú de restaurante en Word y aplica lo que sigue.
1. Menos platos, mejor pensados
Una carta con sesenta referencias abruma al cliente y complica la cocina. La mayoría de restaurantes funciona bien con entre 20 y 35 platos: cinco o seis entrantes, ocho o diez principales, cuatro o cinco postres. Menos platos significa menos merma, más rotación de producto y más facilidad para que el equipo los recomiende.
2. Estructura y orden
Sigue el orden natural de la comida: entrantes, principales (separados por tipo si conviene: carnes, pescados, arroces), postres y bebidas. Dentro de cada sección, coloca en primera y última posición los platos con mejor margen: son los que más se leen. Los estudios de menu engineering señalan que el ojo se detiene en las esquinas superiores y en los platos destacados con un recuadro o una etiqueta.
3. Cómo escribir los platos
Nombre corto y descripción de una línea con los ingredientes principales y la técnica: «Pulpo a la brasa, parmentier de patata y pimentón de la Vera». Evita adjetivos vacíos («delicioso», «exquisito») y usa palabras que evocan origen o elaboración («de la huerta», «a baja temperatura», «casero»). Si un plato tiene una historia (una receta familiar, un productor local), una frase basta.
4. Los precios
- Quita el símbolo del euro o ponlo discreto: los precios «desnudos» (12,50) se perciben como menos agresivos que «12,50 €».
- No alinees los precios en una columna con puntos guía si quieres evitar que el cliente compare solo por precio; ponlos justo después de la descripción. Si tu público valora la claridad (menú del día, bar), la columna alineada funciona mejor.
- Evita terminar todos los precios en ,99. En restauración suena a cadena.
- Incluye un plato «ancla» de precio alto: hace que el resto parezca razonable.
5. Alérgenos: obligatorio
El Reglamento (UE) 1169/2011 obliga a informar de los 14 alérgenos de declaración obligatoria. Puedes hacerlo con iconos junto a cada plato, con una leyenda al pie o con una carta de alérgenos separada disponible a petición del cliente; en cualquier caso, la carta debe indicar dónde está esa información. Nuestras plantillas incluyen esa línea al pie.
6. Diseño y formato
- Tipografía legible: cuerpo 10-12 puntos, nunca menos de 9. Piensa en la luz tenue de una cena.
- Dos o tres tipografías como máximo y una paleta de dos colores.
- Márgenes generosos y espacio entre platos: el aire vende.
- Formato: A4 para cartas completas, A5 o tríptico para bares, y una hoja A4 para el menú del día.
- Papel de 160 a 250 gramos, plastificado o en portacartas. Cambia las cartas en cuanto se ensucien.
7. Actualiza la carta
Revisa precios y platos al menos cada temporada. Una carta con tachones o precios pegados con pegatina resta más de lo que ahorra. Con una plantilla en Word el cambio son diez minutos de edición y una impresión.
8. Carta digital y código QR
Tener la carta en PDF te permite además generar un código QR para la mesa o para redes sociales. Exporta la carta desde Word a PDF, súbela a tu web o a Google Drive y crea el QR con cualquier generador gratuito. Mantén siempre la versión en papel: no todos los clientes quieren sacar el móvil para comer.
Y para el resto de papeleo del negocio, tienes también plantilla de presupuesto (útil para catering y eventos) y plantilla de factura.